jueves, 9 de mayo de 2013

Trankimazín y billetes de 500 euros


Trankimazín y billetes de 500 euros 

Hace unos días, varios diarios publicaban una noticia que tenía que ver con el consumo de Trankimazin y otros fármacos parecidos, de los que se usan para combatir la depresión y la ansiedad. 

Hace unos días, varios diarios publicaban una noticia que tenía que ver con el consumo de Trankimazin y otros fármacos parecidos, de los que se usan para combatir la depresión y la ansiedad. 

Según la noticia que daban estos periódicos, el veintinueve por ciento de la población española está enganchada a los ansiolíticos y la cifra se eleva hasta el cincuenta y tantos por ciento cuando se refiere a la población femenina. Desde que reventó la burbuja inmobiliaria y se desató el apocalipsis en forma de crisis económica, estos fármacos se han vuelto tan comunes en la mayoría de los hogares españoles como la leche o el pan.

La noticia hacía hincapié en el hecho de que el aumento del consumo se ha producido entre la gente que se ha visto más afectada por el huracán de la estafa económica: los desahuciados, los desempleados, los que tienen que ir a un comedor social para darle de comer a sus hijos, los que ven su futuro pendiendo de un hilo, o directamente lo han visto escaparse por el retrete, en definitiva, los parias del estado del bienestar. Lo más chocante de la noticia era los consejos de la OCU para solucionar los problemas. Y es que este organismo aconsejaba a la gente que consume estos medicamentos un cambio profundo en su estilo de vida, como el que cambia de peinado, y que en vez de tomar fármacos, hagan ejercicio, coman de forma más saludable, o salgan con amigos. En resumen, que aprendan a tomarse la vida, con sus problemas y sus adversidades de una manera menos traumática. Parece que es una broma de mal gusto, pero no, todo esto es completamente cierto. Como si una persona que se ha quedado sin trabajo, sin casa y sin dinero para comprar comida y ropa a su familia, una persona que no puede pagar el alquiler o la hipoteca de su vivienda, una persona acuciada por las deudas, pudiera tomarse la vida con más sosiego o con menos dramatismo.

Lo malo de todo esto es que, como pasa en otros aspectos de la vida, sólo afecta a los más desfavorecidos, mientras que los ricos no tiene que tomar mierdas de este tipo para poder aguantar día a día. ¿O acaso uno se imagina a Emilio Botín, Rodrigo Rato Florentino Pérez y los demás h......... que controlan este mogollón enganchados al trankimazín? Pues no, la verdad. Es evidente que la gentuza como ellos sólo es adicta a los billetes de 500 euros.